lunes, 13 de octubre de 2014

Sueños comunes

Mi madre me enseñó durante nueve meses que no hace falta ver a alguien para poder amarlo.

Y es que cada día que pasa quiero ser más como ella, porque no he encontrado ni encontraré nunca alguien tan fuerte. Que sus consejos son los más valiosos, que ella es capaz de sacarte una sonrisa en esos momentos tan difíciles, que es capaz de no hacer lo que ella quiere por explicarte el problema de matemáticas. Y si me paro a pensar en una vida entera sin ella seria imposible. Cada día comparto más momentos con ella y se que van a ser los más importantes en mi vida. Nunca olvidaré aquel día en el que me dijo:

- Tardé nueve meses en hacer tu corazón, no permitas que nadie te lo destruya en un segundo.